
Miro a través de mi ventana y el panorama es desolador... Llueve, lo que se dice, a cántaros. Una de las muchas cosas que no me gustan son los días lluviosos y/o nublados; tal vez porque en esta tierra donde vivo no es costumbre levantarse con días así y, del mismo modo, yo no tengo costumbre de convivir con esta clase de ambientes. Para mi desgracia, estos últimos días han amanecido así: desoladamente grises y mojados.
Ayer mi madre (mujer precavida donde las haya y, al igual que yo, no muy amiga de la lluvia) me advirtió de que estábamos bajo alerta de '
gota fría'. Curioso fenómeno metereológico este. Aunque... ¿Gota fría? ¿En el mes de María? eso me faltaba por oir. En fin... esperemos que no sea así y que todo acabe pronto y de la mejor manera: con un día enfurecidamente soleado! Como los que a mi me gustan...
Recuerdo la única gota fría que mis huesos han vivido (o que recuerde), una verdadera catástrofe. Una tempestad que me dejó alucinado... Fue el
29 de septiembre de 1997 el cual amaneció lloviendo, aunque una lluvia no muy exagerada, suficientemente inocente como para que la ciudad despertara despreocupada y con ánimo de cubrir sus puestos de trabajo y sitios correspondientes en el trabajo/instituto de aquel entonces... Personalmente me dirigí hacia mi colegio de toda la vida (del cual sigo prisionero y del que, parece ser, estoy condenado a sufrir por toda la eternidad) a dar mis clases de siempre... cuando hacia las 10 de la mañana, un feroz chaparrón de agua empezó a caer del cielo con tal fuerza e ímpetu que... parecía que, definitivamente, hubiésemos enfurecido de verdad a Dios (para los creyentes. Para los no creyentes: a las
fuerzas gravitatorias originarias de los fenómenos metereológicos, o lo que sea jeje). Fue tan brutal tal chaparrón que un portentoso muro que había en uno de los patios de mi colegio, en frente de la ventana de mi clase de aquel entonces, se derrumbó como la nada, haciendo un estruendoso ruido... Yo fui testigo de ello, que se me quedaron los ojos como platos (O_O)
Las clases prosiguieron, con continuas idas y venidas de luz, hasta que a las 14:00 concluyeron las clases y, cosa extraña por cierto, mi madre vino a recogerme al colegio. La lluvia ya había amainado y pudimos salir del colegio (aunque ese día más de uno se tuvo que quedar allí, atrapado, hasta las 19/20 horas). Recuerdo el temor de mi pobre madre... lloraba de ansiedad, de angustia, de miedo... Nos dirigiamos con el coche camino de casa pero este no daba mucho de sí, parecía que iba a morir en cualquier instante dejándonos tirados en medio de la carretera... mi madre no cesaba de rezar (si, es creyente. Y en situaciones de desesperación y miedo más aún) y yo estaba también muy asustado intentando, inútilmente, tranquilizarla un poco.
Cuando faltaban unos 200 metros para llegar a nuestra casa, el coche se paró, no dio más de sí. Así que nos tocó salir e ir caminando el final del trayecto (momentos aún más angustiosos si cabe...). Recuerdo que cuando llegamos a casa, eso parecía el
Acuopolis: El parque de atracciones de agua doméstico!, jeje, ya que por las escaleras bajaba, a modo de pequeña cascada, el agua y el techo estaba lleno de grandes y pequeñas bolsas de agua; esta se había filtrado por el techo y por la pared, que estaba, en algunas partes, agrietada a causa de la rápida filtración del agua. En esos momentos a mi madre casi le da un pasmo (y ya puestos, a mi otro! jaja). Sin duda fue impactante ver como tu propia casa estaba llena de agua y parecía que no iba a aguantar el chaparrón. (Cuando veo las noticias de esas lluvias que todos los años suceden, tan brutales, en varios puntos del planeta (este país inclusive) a mi me sobreviene el miedo y realmente me impacta, porque recuerdo la 'tontería' del 29 de septiembre que viví comparada con esas verdaderas catástrofes y...)
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En fin... que personalmente no guardo agradables momentos de días lluviosos y odio que llueva (aunque sea beneficioso para.... me es igual) Estos días he estado algo abatido y triste y, sin lugar a dudas, uno de los factores por los que he esatdo y estoy con este estado de ánimo es estos días grises y lluviosos.
Así que, como he dicho líneas atrás, sólo espero que todo esto acabe pronto y de la mejor manera: con un día
soleado y agradable.