Y no es fobia a la famosa película The birds -Los pájaros- del bueno de Alfred Hitchcock (la que, por cierto, no he tenido el gusto de ver). Que va, lo mío es pavor a los pájaritos; si, al pájaro común, el cual se ve en cualquier parte. Fobia al pajarracus comunus -si, ya sé, mi latín deja mucho que desear. Repasaré las declinaciones: rosa, rosam, rosa, rosae, rosae, rosan. domini, domine, ...-
Veréis, esta mañana estaba yo tranquilamente en mi casa; estaba en mi habitación distraído, como no, con mi ordenador. Decido dirigirme a la cocina a ver que tal iban los canelones que hacía unos 20 minutos acababa de meter en el horno a gratinar. Yendo por el pasillo de mi casa, de repente, me topo con una bola negra que, al principio no se que diantres es -claro, del susto que me llevé, pegué un brinco que casi me subo a la lámpara del techo jeje- Cuando estaba a unos 10 metros del OV(!=)NI(!=) -recuerden: Objeto Volante (o no) No Identificado (o si)- me fijo en que tiene clavada su amenazadora mirada en mi. Esos pequeños y negros ojos apuntando hacia los míos. Me voy acercando poco a poco, viendo como iba girando su cabeza al son de mi movimiento; vigilándome... Yo ya podía identificar al bicho en cuestión, era un simple pájaro. Aun siendo una tan inocente criaturita yo no bajaba la guardia, es decir, seguía asustado. No sabía como iba a reaccionar ante mi presencia. Quizás le pudo dar por echar a volar hacia mi dirección y darme de picotazos -poco probable pero, no sé... ¡no me fío! jajaja-
Al final me he armado de valor y, con la ayuda de mi carpeta de Dibujo Técnico -una de mis muchas y odiosas asignaturas que he tenido que estudiar este año. Por cierto, ésta la he aprobado jeje- y con una cesta para la ropa de mi madre, he conseguido capturar al animal y dejarlo en mi balcón, para que echara a volar libre, como el viento. Pero, cual es mi sorpresa cuando observo que el pobre pajarico no era capaz de lanzarse al vacío y escapar. Le dejé que lo intentara por el mismo durante unos minutos. Incluso le desmenucé una rebanada de pan BIMBO por si tenía hambre -claro que, ¿quién sabe si tenía hambre y no sabía que lo que yo amigablemente le estaba lanzando era comestible?- Finalmente, me volví a armar de valor y, con cesta en mano, volví a meterlo en la misma para, de un impulso, lanzarlo al aire. El inocente intruso extendió sus inexpertas alas y, mediocremente, planeó hasta unos pinos que quedan justo en frente de mi balcón. Sano y a salvo ya en el suelo, se le veía más contento, menos agobiado.
Ahora sólo espero que haya sido capaz de llegar al lugar del cual vino hasta mí. Sólo espero que esté sano y a salvo
|