
Hoy -mejor dicho ayer- día 21 de junio -jueves- se dio comienzo a las fiestas típicas y más esperadas aquí, en la ciudad de Alicante. Son
les Fogueres de Sant Joan -las Hogueras de San Juan, en cristiano-. Las fiestas duran cuatro interminables días continuos de fiesta y buen ambiente; hasta el próximo 24, lunes, que es el gran día: la esperada
cremà; día en el que queman las
hogueras -los 172 monumentos de cartón y madera que decoran artísticamente la ciudad por estos días- Días posteriores al próximo 24 -del 25 al 29 de junio- la fiesta sigue, en menor proporción. Esta vez con la competición de una serie de
castillos de fuegos artificiales -realmente, son impresionantes efectos pirotécnicos; tal vez de lo mejorcito de Europa. O tal vez no...-
Bien, a groso modo, lo expuesto anteriormente es lo que componen estas fiestas calificadas como
Fiestas de Interés Turístico Internacional -¡Fotre! que importantes que somos en
Alacant!- Si deseas más información y de mejor calidad a cerca de estas fiestas, no dudes en visitar su
web oficial
Ahora mismo son las 5 de la mañana. La verdad que he llegado pronto a casa ya que la fiesta sigue sin parar hasta el lunes que viene. En fin, no tenía muchas ganas de fiesta. La verdad que a mi estas fiestas ya no me hacen gracia y, además, tengo el estómago algo revuelto después de un agradable atracón cenando en casa de mi novia, con parte de su familia.
Hoy he estado todo el día fuera, por ello es que no he tenido tiempo de actualizar el diario antes. Tampoco pasa nada; raro habrá sido que alguien me haya echado de menos ¿eh? jaja. Esta tarde me he cambiado mis pendientes -tengo perforada la oreja izquierda; dos agujeros- y me he comprado un par de ellos de
oro de primera ley -¡Y tanto! ¡De primerísima! 16 que me han costado dos aritos simples e insignificantes, ¡vaya un robo!- Los que tenía hace unas horas eran de hojalata; bueno, en realidad quien me los vendió -un moro, en un puestecito de estos ambulantes- me dijo muy decidido que eran de
plata de ley. Me han durado bastante, uno de ellos varios años y el otro tiene casi un año desde que me lo compré -aun siendo de hojalata, no me han dado problema alguno y me gustan- Supongo que tenía ganas de ponerme unos buenos, distintos y algo más pequeños y finos.
Y bueno... nada más, estoy cansado y algo decaído -me debo estar haciendo viejo; ya no me gusta tanto como antes irme de fiesta- así que, con vuestro permiso -o sin el- un servidor se va a dormir por unas horas. Ya escribiré alguna historia más referente a las Hogueras y, por qué no, estáis
todos invitados a venir estos días a Alicante. Sin duda, no os iréis insatisfechos.
Merece la pena vivir unas Hogueras, al menos, una vez en la vida...
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En las Hogueras de Alicante, el arte nace para que lo mime el Sol y lo destruya la Llama»