
Hace unos días, se me olvidó comentarlo por aquí, desafortunadamente se me rompió el cristal de mi flamante
reloj de muñeca.
Me disponía a ducharme cuando, al quitarme los calzoncillos, insconscientemente los dejé encima del reloj -simplemente no vi mi apreciado reloj- Una vez duchado y vestido, recogí la ropa usada, y al coger los calzoncillos usados para depositarlos en la lavadora, el reloj cayó al duro vacío -al duro suelo mejor dicho- y con la mala fortuna de caer boca abajo, ¡Destrozando el dichoso cristal! -Que por cierto, me ha costado mis 16,85 el apaño :(-
Os cuento; yo a este reloj le tengo mucho apego. No es un simple reloj, es un
Viceroy de titanio resistente al agua -pensaréis: ¡Guau, y qué!- La cosa es que, hace ya unos dos años se lo "cogí prestado" a mi padre. El hombre, lo tenía siempre por ahí tirado, como si de un
viejo libro se tratara. Yo simplemente le hice el favor de usarlo por él -a mi padre no le importó en absoluto jeje. A la semana siguiente tenía
misteriosamente otro reloj, ¡Y mejor! Un
Festina chulisimo de "complejo" funcionamiento: no utiliza pilas, sino que se abastece de la energía generada por el movimiento de muñeca. Todo un prodigio sin duda-
Conmigo este reloj tiene ya historia... por comentar alguna anécdota, esta es la quinta o sexta vez que me he visto obligado a llevarlo al relojero. Sí, parece que en todo este tiempo no hemos llegado a congeniar del todo -debe ser que esta clase de relojes tienen demasiado estilo para un niñato como yo-. Tres -o cuatro- de esas cinco -o seis- veces, la razón de llevarlo al relojero ha sido la correa, la cual siempre acababa rompiéndose -¡Lo juro! yo no le hacía nada jeje- Las otras dos veces restantes ha sido debido al cristal, que, con esta, es la segunda vez que se me ha roto -¡Si esque soy un manazas!- La primera vez fue en una
macrodiscoteca, donde en el interior de la misma, bailando, se me rompió la correa -que raro ¿no?- y el reloj salió disparado al duro vacío -al sueeelo :)- y, milagrosamente, ¡Escuché el impactó! -con lo alta que sonaba la música, hoy me sigo preguntando cómo es que tuve tanta suerte-
Terminando; este reloj es el primero que tengo que no es digital. Un precioso reloj de agujas -analógico-, sofisticado y con estilo, mucho estilo y carácter. Me encanta su forma y, aunque no tenga un marcador para los días, la precisión con que me ofrece la hora
en cualquier momento del día es tal que... para mi es
oro puro.
El tiempo no es rectilíneo, ni curvo...
tampoco es una cuarta dimensión.
El tiempo es oro.