
Ayer fue un sábado extraño. A pesar de que el día amaneció normal y el transcurso de la mañana fue también lo calificable como
normal, todo empezó paulatinamente a tender a extraño. Para empezar, no tenía pensado salir a ningún lado con mi novia -ya que aunque ahora yo ya no tenga exámenes (gracias
a Dios al
Inexistente) ella si que tiene el lunes y está algo agobiada- pero, no sé ni el cómo ni el por qué, me entró la paranoia de hacer un último intento y preguntarle una vez más -"Cari, si no estás muy liada ¿Podemos quedar?" a lo que ella, desconcertantemente, respondió con acceder a salir a cenar a un restaurante chino cercano a su hogar -¡Qué de tiempo sin ir a un chino!-
Pues bien, quedamos que a las 20:00 me plantaba en su casa -aunque inicialmente quedamos a las 19:00; pero yo, una vez más, andaba liado con mi ordenador y se me echó el tiempo encima-. Hacía tiempo que no iba a casa de mi niña y, la verdad, echaba ya de menos ver a su
familia, en especial a su hermanita, de 4 añitos ¡A punto de hacer 5! (es todo un
sol de desbordante alegría :)
En fin, a las 22:00 aproximadamente nos dirigimos finalmente al restaurante chino. Yo me elegí el primer menú que se me puso a tiro -¿Qué más dará el menu? Si total, lo leo y no me entero de nada jajaja- Elegí el 'Menu Rápido A' -Rollito de primavera, espaguetis extraños (¿tallarines tal vez?), arroz chino, pan chino y un extraño manjar que intentaba emular a un plato de estofado -esto último no me entraba ya en el buche jeje- Por el contrario, mi pobre novia (lo que tiene que aguantar por mí...) no es muy partidaria de la comida china -vamos, que no le gusta ni un pelo jeje- por lo que, como siempre, se pidió un 'Menú Infantil' -Un trozo de carne que intentaba ser...¿Carne?, jeje, acompañado con patatas fritas- Y bueno... estuvimos hablando de nuestras cosillas y cotillenado entre risa y risa -¡Lo adoro! :)- Es decir, el momento de la cena no fue extraño que digamos...
normal más bien.
Sobre las 23:00/23:30 salíamos del restaurante y estuvimos sentados en unos banquitos por ahí perdidos. Aquí es cuando las cosas empezaron a parecer un tanto extrañas, ya que yo, lo reconozco, estaba extraño -no paro de repetir esa palabra, ¡Arj!- y al final, mi novia también cayo en el círculo vicioso de la "extravagante extrañeza". Total, que para la 1 de la mañana nos fuimos para su casa y aquí se lió la noche, ya que ella me dijo que ahora me llevaría su padre para mi casa y yo, que parezco
imbécil en muchas ocasiones, le dije que no, que, para no molestar, prefería irme andando hasta mi correspondiente parada de autobús para luego irme a casa. -Me ha llevado muchas veces a mi casa y eso pero... yo que sé, eran la 01:00 a.m. y no tenía ganas de estar dando por saco a esas horas...- El caso es que mi novia se subió para su casa cabreada por mi absurda reacción, y yo pues... me fui andando con una sensación
extraña en mi interior...
A la 01:20 a.m, llego hasta una parada de autobús que, a esas horas, no tenía certeza si pasaría por ahí el autobús o no (y por no andar más pues me arriesgué a esperarlo ahí; a ver si había suerte...). El caso es que, afortunada o desgraciadamente, 10 minutos después no apareció autobús alguno, sino un amigo mío que hacía tiempo que no veía. Y nada, estuvimos ahí hablando un ratillo hasta que, no sé cómo, acabamos iéndonos a su casa para que me enseñara el portatil de su hermana.
[...] Voy resumiendo: el caso es que salí de casa de mi amigo a las 6:30 de la mañana con un inminente dolor de cabeza -producto del alcohol y demás sustancias que, inevitablemente, tomamos- y acompañado de otro amigo mío (el cual hacía
dos años que no le veía el pelo) que también iba bien puesto de todo. Me quedé por ahí hasta las 7 de la mañana, que es cuando llegué a la parada de autobús que frecuentemente suelo ir. ¡Buf! Ya no recordaba lo que era esperar durante
media hora el puñetero autobús un domingo matinal con dolor de coco y la boca pastosa -y las mejillas doloridas de tanto reirme, todo ahi que decrilo...-
Como nota anecdótica es que, después de estar durante, aproximadamente, 20 minutos esperando ese maldito autobús que nunca llegaba, un coche se me paró a mi lado y el joven que lo conducía abrió la puerta y muy convencido de él me dijo -"Ie primo, sube que te llevo" a lo que yo sin dudarlo le respondi: -"Loco, déjalo, déjalo... ¡Pero gracias eh!" Cierra la puerta y embolado arranca disparado dejándome a mí, si cabe, aún más ¿Extrañado?
Conclusiones...: Salgo un sábado de mi casa a las 13:30 pensando en la normalidad de la vida y llego el domingo siguiente a las 8 de la mañana flipándolo en colores y pensando -"
Que extraño... mi madre no me ha llamado siquiera para comprobar si sigo vivo" -Pobre mujer, lo que ha tenido que sufrir. Juventud rebelde la mía... ya debe pasar de mis locuras jeje-
La verdad que últimamente ando muy decaído; hacía muuuucho que no me drogaba -si, yo a la ingesta de, ya sea alcohol, tabaco, marihuana, cocaína, ...demás sustancias..., lo denomino 'acción de drogarse'- y que no "saliá" por ahi de paranoia. Con lo que este extraño sábado, especialmente la noche del sábado en casa de mi coleguita, me ha servido para alejarme un poco de lo rutinaria y triste que, creo, se ha convertido un poco mi existencia.
Lo único malo -y también extraño e inusual- es que mi novia, con toda la razón del mundo, se ha enfadado conmigo. Mis más sinceras disculpas y arrepentimientos se los he comunicado a Ella -por el frío IRC, que asco...-. Y ahora... Ahora lo hago por medio de este rutinario diario. -"Cielo, siento hacer cosas extrañas en determinados momentos. Mi intención no fue mala, en cambio mi acción si -o por lo menos errónea- asi que...
Lo siento"