
No sé si en
alguna ocasión lo he llegado a comentar levemente, pero yo nunca he tenido mascota o animal de compañía alguno (bueno, mentira. Recuerdo que una vez tuve un pececito. Pero el pobre no duró ni una semana siquiera. Terminó en el retrete). Y, creo recordar, tampoco he tenido el típico peluche con el que uno, normalmente cuando se es pequeño e inocente, se va a dormir con él (Tal vez sí, de esto no estoy seguro. Pero como no recuerdo a ningúno de mis "supuestos peluches" pues... como si no los hubiera tenido). Bien: no he tenido peluches hasta el verano pasado en el que mi novia me regaló... ¡
Un pingüino!
¡Qué ilusión me hizo! :) Además no un perro, ni un conejito, o un gato de peluche, no, no... ¡
Un pingüino! Mi novia, que es un Sol y conoce mi sentimiento intrínseco por los ordenadores -¡y por
LiNUX! :)- se fue una semana del verano pasado de viaje a
Tenerife y, como recuerdo y de paso hacerme
un detallito, me trajo un pequeño peluche, ¡Más mono que nada!
Yo a mi mascota, porque este pequeño pingüino de peluche representa mi mascota particular (aunque ya sé que no es comparable a un animalito de verdad, pero bueno...), le he puesto el nombre de, como no,
TUX, y lo tengo colocado encima de mi monitor, en la esquina de mi izquierda. Tiene una aleta plegada y otra extendida -como si estuviera saludando :)-
Para que el "animalito" estuviera más personalizado -y me recordara aún más si cabe a mi querida
Niña- cogí el frasco de colonia que suele utilizar Ella (HAPPY, de Clinique) y, casi literalmente, bañé a mi TUX en la fragancia de mi Niña -al principio el pobre bicho emanaba un pestazo de narices (jeje) pero, al poco tiempo, fue suavizándose la intensidad del olor-
Tal vez os preguntéis el por qué de tal derroche de colonia (con lo caro que esta hoy día oler bien); además, el olor, antes o después, acaba siendo absorvido por el ambiente. Bueno, si, cierto pero...
Algunas veces, cuando no estoy cerca de Ella y comienzo a echarla mucho de menos, tomo a TUX entre mis manos y no ceso de olerlo y olerlo hasta que deja de tener olor. Para eso me sirve que mi mascota huela (no es lo mismo pero bueno) a mi novia; así, a través del pobre pingüino (pobre digo, porque le ha tocado un dueño perturbado jajaja), me siento más cerca de mi Niña y alivio mis ansias locas por estar con Ella...
Así pues, esta absurda historia -absurda como el 99,9% de las historias que componen este diario jeje- es un homenaje a Ese ser inerte por completo que yace en lo alto de mi monitor; siempre sonriente, siempre convencido de que, pase lo que pase, siempre tendrá el calor de las radiaciones desprendidas por su hogar -el monitor- generadas por los largos ratos que paso frente a ellos dos: mi monitor y, como no, mi mascota, TUX.