
Hoy es, como anuncia el título de esta historia, uno de esos días en los que es necesario la presencia del factor suerte. Hoy ha empezado el periodo de recuperaciones que tengo que hacer. Concretamente, hoy me tocaba presentarme a un examen de dos temas -3 y 4- de
Literatura Contemporánea (jeje, es curioso; haciendo un itinerario de ciencias puras y tengo nada menos que
Literatura Contemporánea, algo que, creo, se trata en la universidad. ¡Qué bien montado está esto de la educación, si señor!) El examen me ha ido bastante bien.
De todos modos, este examen mío es lo de menos (¿Qué importancia tiene este examen? ¿A caso he aprendido algo? -No- ¿Me va a valer para algo en la vida los conocimientos
memorizados visperas al examen -No- Conclusión: carece de importancia alguna, jeje). Lo verdaderamente importante de este día y el principal motivo por el que debe de prevalecer el factor suerte hoy es que mi madre, esta mañana, ha dado una charla en el hospital, donde trabaja, sobre algún tema relacionado con la mamografía (en sus notas venía como título:
Evaluación RX de la mama conservada y en una presentación que ha hecho con el Microsoft Powerpoint decía algo como
Manejo radiológico de cirugía conservadora
Bien, pues eso... yo he llegado a casa hará una hora (el examen lo he tenido a las 15:30) y todavía mi madre no ha venido -estará celebrando el rotundo éxito de la dichosa charla; esperemos... jaja :)- Así que desde este estrambótico diario sólo desear que le haya salido lo mejor posible y que, por supuesto, el factor suerte haya estado en todo momento con ella -¡Y con vuestro espíritu!-
¡Amén!